Cleveland Cavaliers - Preparados para el último asalto
ROBERT TORRELLES HORNOS en X @robertorrelles
LLEIDA (01/05/2024) - Suena pretencioso... y lo es. Pero es que ya no podemos vivir de esperanza. Esta fase de los Cleveland Cavaliers se ha de superar con coraje, y luego en segunda ronda... ya veremos.
Queda lo más difícil. Superar los miedos y ganar en el Kia Center, donde los Orlando Magic se han hecho un fortín en PlayOffs. No como visitante en la temporada regular, donde solamente ganaron 18 partidos de 41. El factor cancha es más importante que nunca y los de Florida solo pueden ganar la serie con una victoria fuera de casa. Ahora con la eliminatoria decantada para los Cavs 3-2 queda el golpe maestro: "away or home", dos bolas de partido en las que la segunda es un "win or go home".
Atrás han quedado las dudas de los partidos 3 y 4. Que si Bickerstaff pende de un hilo, que si los ajustes de Mosley le han sobrepasado. Eso ya es pasado. El coach supo sobrevenirse a la lesión repentina de Jarrett Allen, movió a Mobley al 5, subió a Okoro al 4 y dijo... a correr. Sin las torres gemelas de los Cavs no tenia sentido volver a alinear un quinteto alto por parte de los Magic. Aún así Mosley repitió la fórmula. El experimento de Bickerstaff pocas veces había hecho falta. Allen es nuestro "palo de pajar" (pal de paller en catalán), nuestro sustento. Nunca falla, siempre está ahí, en la cancha y fuera de ella. Sin embargo Mobley empezó titubeante, tímido cómo es el en la vida real, pero en la pintura. Pero cómo acabó. Con la jugada de su vida: un tapón a 6 segundos sobre la bocina que daba la victoria más importante hasta ahora a su equipo. Con eso... y con 13 rebotes.
Okoro sin embargo tuvo otro papel. El de emparejarse con Paolo Banchero. Y no con un Banchero cualquiera. Con el mejor Paolo que han visto los Magic en toda la temporada. En esas noches donde entra todo, sobretodo ese tiro de media distancia, marca de la casa, casi infalible. En ese papel indigno Ice acabó con un +/- (-11), siendo el único titular de los de Ohio en no anotar en dobles dígitos.
Las dudas sin embargo también las provoca el referente en ataque. Los que hemos visto todos los partidos de los Cleveland Cavaliers esta temporada sabemos cuando Donovan Mitchell no está bien. Los que lo hemos visto en persona sabemos dilucidar en su mirada que algo pasa. "Something is wrong" sin duda alguna. Y esta duda viene del final de la temporada regular. Si "Spida" no está bien, los Cavs no están bien. Esa lesión de la rodilla izquierda lo está lastrando física y mentalmente. Esa que en el tercer partido de PlayOffs nos hizo temblar con una mala caída, y la que por un momento nos hizo sufrir estando Mitchell en el suelo en el tercer cuarto del quinto partido. Ha perdido explosividad y velocidad. Alguno le llamaría "nervio". Ese que ha contagiado en tantos partidos al equipo, cuando los que no suelen ver los partidos de los Cavs lo tildan de individualista, sin ver su número de asistencias primero. Un ejemplo claro en el quinto partido fue un mate ("clavada" en honor a mi amigo Rafa) en asistencia de Okoro en un contraataque de dos contra uno. El Donovan Mitchell de principios de año se hubiera recreado con una acción potente, de fuerza, de rasgarse las vestiduras, de golpearse en el pecho ante su público. En vez de eso, canasta suave, sin más, y de vuelta a la defensa.
El otro protagonista de la noche fue Darius Garland, sin duda. Los 18 puntos del primer cuarto nos hizo soñar con una noche de aquellas que hace afición. Los 0 del segundo cuarto nos hizo tocar de nuevo los pies en el suelo. Y es que DG tiene eso. O lo quieres, o lo odias. Sumó cinco puntos más en la segunda mitad, pero con 5 valiosos rebotes. De nuevo la química entre Garland y Mitchell está en entredicho. Decir "de nuevo" es un eufemismo, porque se lleva discutiendo desde la llegada del ex de Utah al equipo. Pero ahora toma un cáliz diferente. Los 19 partidos de ausencia de Garland y Mobley fueron los mejores de toda la temporada del equipo, y si Mitchell no había asumido los galones todavía, fue su consagración como líder. Con un más que posible "supermax" encima de la mesa este verano, los Cleveland Cavaliers pasan a ser propiedad de Spida. El "young-core" pasa a ser "Mitchell-core", y ahora hay que ver cómo afecta eso al resto del equipo, base de Vanderbilt incluido.
Y por último hay que destacar el papel de Koby Altman en la serie. Los que no entendieron para qué necesitábamos al gemelo Marcus Morris de 34 años (entre los que me incluyo), que se vean este quinto partido. Profundidad de banquillo en una rotación corta de PO. Esa de la que vamos cojos desde tiempos inmemorables. Sam Merrill lo está sufriendo en sus carnes. Te doy 6 minutos, no anotas, al banquillo y no vas a salir más. Los PlayOffs son así de crueles, pero se deben aprovechar las ocasiones cuando se te dan.
La ocasión la tienen los Cavs este próximo viernes en Orlando, donde no deben dar alas a estos jóvenes Magic llenos de ambición a los que no hay que dar nunca por muertos.
Go Cavs!

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